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Trastornos gastrointestinales

Recomendaciones nutricionales trastornos gastrointestinales CECNI¿Cómo mejorarlos con la alimentación?

Bajo estos términos las personas suelen manifestar distintos grados de malestar, producto de alteraciones del funcionamiento del aparato digestivo tales como una mala digestión, acidez, cólicos, entre otros. En la mayoría de los casos pueden ser resueltas con el cambio de ciertos hábitos y, eventualmente con la ayuda de algunos medicamentos digestivos, antiácidos y/o antiespasmódicos.

Por otra parte, existen enfermedades gastrointestinales muy frecuentes que pueden dar origen a complicaciones graves y alterar la calidad de vida de las personas. En este artículo trataremos los cambios en el estilo de vida y hábitos alimentarios que pueden ayudar en el tratamiento de dichas enfermedades.

Reflujo gastroesofágico

Reflujo gastroesofágico
El reflujo gastroesofágico (RGE) es un evento fisiológico normal que ocurre hasta una vez cada hora, el cual puede transformarse en una condición crónica y recidivante, llamada enfermedad por reflujo gastroesofágico, que tiene un gran impacto en la calidad de vida.
El RGE es una de las entidades más frecuentes en la consulta general. Se estima que 10% de la población tiene episodios de pirosis o ardor a diario y 44% tiene síntomas por lo menos una vez al mes. La enfermedad por reflujo gastroesofágico afecta de 25% a 35 % de la población de Estados Unidos. 
Algunas variables se han relacionado con síntomas más frecuentes (una vez por semana). La obesidad, una historia familiar positiva, el tabaquismo y el abuso del alcohol son factores que se relacionan con el reflujo.
Aunque la etiología es multifactorial, el evento clave es el desplazamiento de ácido y otras sustancias nocivas del estomago al esófago. Los principales síntomas son pirosis (ardor) y regurgitación, otros síntomas incluyen: hipo, dificultad para pasar los alimentos, tos crónica, ronquera, dolor en el pecho y asma. 
La enfermedad por reflujo gastroesofágico, usualmente recurre cuando se interrumpe el tratamiento o cuando se bajan las dosis de las drogas, por lo tanto es necesario el tratamiento prolongado. Inicialmente se deben hacer cambios en el estilo de vida y  en los hábitos alimentarios, en algunos casos se necesita adicionar medicamentos especiales para disminuir los síntomas.

Cambios en el estilo de vida:

  • Realizar cinco comidas al día, en pequeñas porciones. Grandes volúmenes de comida a nivel gástrico favorecen los episodios de reflujo.
  • Evitar comidas copiosas dos a tres horas antes de acostarse.
  • No realizar ejercicio o fuerza después de haber comido.
  • No usar ropa ajustada, ya que la presión en el estómago favorece el desplazamiento del contenido gástrico hacia el esófago.
  • Evitar el cigarrillo.
  • Mantener el peso saludable. La obesidad aumenta la sintomatología.

Cambios en los hábitos alimentarios:

  • Evitar alimentos conocidos que produzcan irritación.
  • Evitar alimentos en preparaciones fritas, altos en grasa y  grasa en general,  especialmente la grasa de origen animal.
  • Disminuya el consumo de chocolate, alcohol, bebidas que contengan cafeína tales como: café, té y bebidas colas. Puede consumir bebidas descafeinadas con moderación.
  • Evite la menta y sus productos.
  • Limite el consumo de harinas refinadas como pan blanco, pastas alimenticias o que contengan harina de trigo. 
  • Evite el consumo de frutas y verduras productoras de gas  como: melón, patilla, repollo, cohombro, arvejas, pimentón, cebolla, coliflor, brócoli, tomate. Prefiera el consumo de verduras cocinadas. 
  • Huya de los condimentos tales como: pimienta, ají, chile, caldos concentrados de carne o salsas para carne.
  • No mezcle los alimentos sólidos con los alimentos líquidos. Espere de 15 a 20 minutos para la ingesta de líquidos.
 

Enfermedad ácido-péptica

Enfermedad ácido-péptica
La gastritis es una inflamación de la mucosa gástrica que puede ser de tipo agudo, de aparición rápida y resolución en pocos días. También puede ser de tipo crónico, que puede persistir durante años.

Una de las causas frecuentes de gastritis crónica es una infección por la bacteria helycobacter pylori. Otras causas son el consumo excesivo de alcohol, comidas copiosas, abuso de condimentos fuertes e irritantes, estrés, uso prolongado de algunos medicamentos (antiinflamatorios).
Los principales síntomas son sensación de ardor en la boca del estómago que puede llegar hasta el pecho, acidez, náuseas, en ocasiones vómitos y flatulencia.

La dieta cambia según los síntomas pero las recomendaciones generales son:

  • Llevar una alimentación lo más variada posible, excluyendo temporalmente aquellos alimentos que crean molestias y los que aumentan la acidez o irritan la mucosa gástrica.
  • No se debe limitar en la dieta más de lo necesario porque puede ocasionar problemas más graves.
  • Se recomienda lavar muy bien las frutas y las verduras con agua hervida, para evitar la contaminación de las mismas.
  • Se debe fraccionar la dieta en cuatro a cinco comidas al día.
  • No hacer comidas abundantes, pesadas o copiosas, comer lentamente y masticar bien.
  • No es aconsejable la toma frecuente de leche, ya que a las 2 – 3 horas después de su ingesta, produce mayor acidez.
  • Probar la tolerancia frente a los alimentos ricos en fibra (verduras, cocidas, ensaladas, cereales integrales, frutos secos). 
  • Excluir alimentos muy salados o condimentados.
  • No tomar bebidas gaseosas.
  • No consumir cantidades excesivas de azúcar.
  • Si hay acidez, los derivados del tomate y el zumo de cítricos pueden causar molestias según las personas.
  • Evitar alimentos muy fríos o muy calientes ya que provocan irritación
  • Se deben ir adicionando los alimentos lentamente hasta llegar a una alimentación normal y de acuerdo a las indicaciones de dieta equilibrada.
  • Las personas que sufren de gastritis pueden presentar intolerancia a algunos alimentos, por tal razón se debe hacer prueba de tolerancia con los siguientes: Café y té fuertes, chocolate y alimentos que lo contienen, lácteos grasos, alimentos fritos o con exceso de grasa, condimentos picantes, salsas y especies fuertes, embutidos grasos y muy condimentados, vísceras, pescados ahumados, en salmuera, pastas o pasteles con mucha grasa, verduras que producen flatulencia como col, coliflor, pepino, cebolla, pimentón, pasta poco cocinada o pan recién hecho, alimentos muy azucarados y bebidas alcohólicas.

Colon irritable

Colon irritable

El colon irritable, también llamado “Síndrome del intestino Irritable” (SII), es una enfermedad crónica y recidivante caracterizado por la existencia de dolor abdominal y/o cambios en la actividad intestinal, acompañados o no de una sensación de distensión abdominal, sin que se demuestre alteración en la morfología y en el funcionamiento intestinal, ni causas infecciosas que lo justifique.

Esta condición se presenta más en las mujeres, suele aparecer antes de los 35 años, es más frecuente en pacientes con otras patologías digestivas (dispepsia, molestias inespecíficas de estómago), en mujeres con alteraciones ginecológicas y en pacientes con enfermedades psiquiátricas (bulimia, depresión). 

Hasta hoy, no se conoce ningún mecanismo único que explique por qué los pacientes con colon irritable sufren estos síntomas. En general, las posibles causas son: alteraciones en la motilidad y sensibilidad digestiva, influenciadas por factores psicológicos, gastroenteritis, intolerancias alimentarias, alteraciones hormonales, y factores genéticos.

Los síntomas propios son el dolor y la distensión abdominal, y la alteración del ritmo intestinal:

  • Dolor abdominal: esta localizado en al abdomen inferior, con una duración  inferior a dos horas, se alivia tras la evacuación de la materia fecal. Se relaciona su comienzo con la ingesta de algún alimento.
  • Alteración del ritmo intestinal: puede manifestarse con predominio del estreñimiento o de diarrea o de forma alterna. Se presenta flatulencia, saciedad precoz tras la ingesta de alimentos, nauseas, vómito y ardor torácico. Otros síntomas son la sensación de evacuación incompleta y presencia de moco en las deposiciones.

Para su tratamiento se necesita dar una información adecuada al paciente sobre las características de la enfermedad, especialmente su cronicidad y del pronóstico benigno de la misma. El tratamiento se debe realizar teniendo en cuenta los síntomas: 

Dolor abdominal y diarrea: 

  • Evitar temporalmente aquellos alimentos y bebidas que desencadenen o empeoren sus síntomas: alcohol, café, alimentos que producen gases en exceso: verduras crudas o con mucho contenido de fibra, frutas con cascara o semillas, leguminosas, harinas integrales, alimentos concentrados en azúcar.
  • Evitar alimentos con gran contenido de grasa: fritos, apanados o con salsas.
  • Disminuir el consumo de lácteos grasosos y carnes o aves con gran contenido de grasa.
  • Se deben consumir lácteos bajos en grasas y deslactosados, verduras cocinadas con poca fibra: Ahuyama, zanahoria, calabaza, purés de espinaca o acelga. Frutas como manzana, pera, papaya, durazno entera o en compota, harinas con bajo contenido de almidón como galletas de soda, arepa sin grasa, plátano, puré de papa, arroz. Utilizar aceite vegetal para preparar los alimentos.
Estreñimiento: 
  • Consumir 8 vasos de agua al día distribuidos en el transcurso del día.
  • Consumir alimentos con alto contenido de fibra:
    • Verduras: preferirlas en ensalada que cocinadas, combinar entre las de color amarillo y verde.
    • Frutas: Preferir frutas enteras, evitar frutas como guayaba, pera, manzana, banano por qué pueden aumentar el estreñimiento.
    • Harinas integrales: preferir el pan o las galletas integrales, arroz o pasta integral, cebada, avena, salvado.
Recomendaciones generales:
  • Se debe determinar cuáles alimentos se relacionan con la presentación del cuadro de dolor y alteración del hábito digestivo.
  • Se debe establecer si existe relación entre las alteraciones del estado de ánimo o de emociones, y la presentación del cuadro.
  • Es recomendable hacer la prueba de tolerancia a los alimentos, para evitar los que  de “verdad” producen los síntomas.
  • Es aconsejable no mascar chicle lo cual puede agravar los síntomas.
  • Se debe realizar ejercicio regularmente, ya que favorece el funcionamiento intestinal.
Bibliografía:
  1. Jenkins DJ, Wolever TM, Taylor RH, et al. Glycemic index of foods: a physiological basis for carbohydrate exchange. Am J Clin Nutr 1981; 34: 362-6.
  2. Walter Willett, JoAnn Manson, and Simin Liu. Glycemic index, glycemic load, and risk of type II diabetes. Am J Clin Nutr 2002; 76(suppl): 274S-80S.
  3. Janette C Brand-Miller, Susanna HA Holt, et al. Glycemic index and obesity. Am J Clin Nutr 2002; 76 (suppl): 281S-5S.
  4. Anthony R Leeds. Glycemic index and heart disease. Am J Clin Nutr 2002;  76 (suppl): 286S-9S
  5. García P. Apuntes sobre la fibra. Novartis Consumer Health S.A. Barcelona.

 

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